No, el LASIK generalmente no es doloroso. Se utilizan gotas anestésicas para garantizar la comodidad durante el procedimiento. Algunos pacientes pueden sentir una ligera presión, pero el tratamiento láser es indoloro y dura solo unos segundos por ojo. Es posible que se presenten molestias leves o sequedad en las horas posteriores a la cirugía, pero generalmente desaparecen rápidamente.
